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sábado, 14 de diciembre de 2013

CÉSAR SIGUE EN LA CASA DE LAS AMÉRICAS - Documental de Nora de Izcue - Trailer oficial.



 
Presentación del documental "Responso para un abrazo. Tras la huella de un poeta" sobre la vida y obra del escritor peruano César Calvo , llegó a la Casa de las Américas de la mano de la realizadora Nora de izcue.

Poeta y ensayista cubana Nancy Morejón presenta el Documental

 Las palabras de presentación estuvieron a cargo de la poeta cubana Nancy Morejón, quien se refirió al esplendor de la obra audiovisual, solo comparable, según ella,  
a la poesía misma del Perú.

NORA DE IZCUE Y SUS IMÁGENES PARA RESTAURAR
EL ABRAZO DE CÉSAR CALVO
                           
Las imágenes que Nora de Izcue ha captado y fijado para restaurar la esencia de la vida y la obra del poeta peruano César Calvo alcanzan un esplendor sólo comparable a la poesía reinante en ese enigmático Perú entre sus valles, ríos profundos, cordilleras y lenguas enquistadas en su resistencia milenaria.  Testimonio fehaciente de una vida sin par, la de un poeta con conciencia de sí, con vocación nacional y continental, esta artista del lente 
y la memoria, abarca una contradictoria existencia atravesada por un sentido de pertenencia que siempre buscó esa rara y por ello mismo atractiva identidad de su país, todavía hoy latente 
en la mirada de ese mundo andino que muchos antropólogos vuelven a visitar extasiados por la nueva sensibilidad que nace de encuentros violentos, de choques culturales, aún sin descifrar. 

Responso para un abrazo, que van a disfrutar en breve, 
es una joya de eso que se llama amor a la escritura, amor a la vida, respeto hacia la creación literaria y, sobre todo, 
por la especificidad de cada escritor.  
El Perú es un país de una tradición literaria inconmensurable.  

Este documental resulta ser una exquisita indagación no sólo acerca de algunos pormenores de la trayectoria de César Calvo como escritor sino a la fidelidad de la Historia y, sobre todo, acerca de los contextos sociales enmarcados en la efervescencia política de los años sesenta, al influjo de la Revolución Cubana,
 a la que no fueron ajenos los jóvenes poetas de aquel país. 

Por esa circunstancia, los temas frecuentados por aquellos poetas eran numerosos sin embargo salta a primera vista su elección de las ciudades como eje central de su discurso.  
No por azar, Ángel Rama logró sublimar algunos de sus presupuestos en su renombrado concepto de “la ciudad letrada”.  Los poemas de los jóvenes César Calvo y Javier Heraud, por ejemplo, expresaban ya para entonces el canto sencillo de la tierra, el humo de sus pastizales, la irreverencia de las aguas que taladran la selva peruana, en fin, de esa vocación por la entrañable pachamama, como diríamos hoy. 
Poeta y ensayista cubana Nancy Morejón

Se adelantaron sin duda alguna.  Hay que agradecer a Nora de Izcue el paseo que nos brinda por esos paisajes aparentemente tranquilos, colmados de un misterio que todavía convoca.  
Ese es en realidad, el escenario que escoge César Calvo para trascender el estilo anteriormente frecuentado por su pluma.
Es el momento en que César, apremiado tal vez por una legítima vocación de identidad, decide entrar a cultivar la narrativa para así ingresar en el universo escondido de ese Perú deslumbrante, 
el del reino de las culturas indígenas. 

¿Cómo lo hace?  Revelándose a sí mismo los enigmas no sólo de ese idioma que resistió a numerosos siglos de exterminio colonial, subyacente, como sabemos, en el habla popular de sus compatriotas, rurales o urbanos.  Es una tradición que nace en Vallejo y circula por los ríos profundos de José María Arguedas, mientras alcanza su esplendor en las páginas de Las tres mitades de Ino Moxo y otros brujos de la Amazonía (1981), novela que Antonio Melis valora en su justa trascendencia cuando afirma:

"En efecto, más que insistir en una contraposición entre racionalidad formal e irracionalidad,  César trata de descubrir
en el mundo amazónico los rasgos de una racionalidad alternativa.  Pero es evidente que esta búsqueda está animada no por un afán erudito sino por una profunda preocupación existencial (...) 
César advierte en su propia carne la herida mortal sufrida 
por los pueblos indígenas."
César Calvo en Iquitos - Perú

Esta novela, continuadora de los rumores y las líneas paralelas entre la literatura y la antropología continental, de mediados del siglo XX, se inserta en una corriente de obras indescriptibles  en donde el afán de testimoniar costumbres, oficios y existencias, 
dio lugar a un género literario que atraviesa las más significativos hallazgos de la literatura latinoamericana.  
Desde el Juan Pérez Jolote, de Ricardo Pozas hasta Tinísima, 
de Elena Poniatowska pasando por la Biografía de un cimarrón, de Miguel Barnet, la antropología, su escritura elegida --presente en numerosos trabajos de campo de muchos de sus maestros--  alcanzó insospechadas dimensiones artísticas que marcaron un camino insospechado.  Ino Moxo, mago telúrico,  surtidor del espíritu selvático, es un personaje de ficción que, no obstante, resume la piel de César Calvo habiéndose transformado, de hecho, en un alter ego cuya dimensión literaria la crítica al uso no fue capaz de percibir. 

Los signos que culminan en esta novela ya habían tenido 
su antecedente en una zona de la poesía de César Calvo emparentada abiertamente con el universo oral de los peruanos, en particular, con su canto de todos los días.  
Es el momento en que el documental de Nora Izcue visita 
el patrimonio intangible de Chabuca Granda a través 
de la voz de su discípula Susana Baca, cantando María Landó 
–texto de César Calvo musicalizado 
por la autora de La Flor de la Canela, 
acompañada en la percusión por Manongo Mujica. 

Los espectadores estarán ante un ícono de la gran canción latinoamericana.  Por imágenes así, nos daremos cuenta
que a un poeta como César no le bastaban sus versos, 
sus exploraciones líricas sino que creó numerosas letras 
para canciones como prueba leal de su talento, de su oficio 
y de su extraña necesidad de servir, de un modo auténtico, 
como lo hizo al asesorar durante un tiempo 
a la famosa compañía danzaria Perú Negro.  
César Calvo y el conjunto Perú Negro

César Calvo nos ronda con Doña Graciela y sus hermanos, 
con su padre fugitivo; con sus amores; con los humos andinos de Ino Moxo mientras alienta en estas hermosas imágenes no menos desgarradoras que su vida y su poesía.  Por la mano maestra de Nora de Izcue volvemos a escuchar sus versos, su carcajada pícara; volvemos a sentir su abrazo de niño.

Permítanme ahora crear una semblanza del poeta.

Durante su intervención, Nancy leyó el poema de Rodolfo Hinostroza,"Aquel bello pariente de los Árboles", 
dedicado a César Calvo, el que fuera también su entrañable amigo y compañero. Así mismo, dio lectura al poema Canción, 
incluido en "El Cetro de los Jóvenes", título de Calvo 
editado por la Casa de las Américas y un alegato del propio César,  que contiene el documental.

La Habana, 12 de diciembre, 2013


Realizadora Nora de Izcue

Antes de proyectar el material audiovisual, la realizadora Nora de Izcue mostró su agradecimiento a los asistentes y subrayó que el documental fue logrado a fuerza de empeño y amor, “con la generosidad de personas amigas que ofrecieron financiamiento”, agregó. Igualmente, destacó el simbolismo que entraña presentar su trabajo en la Casa de las Américas, sitio en el cual, hace 28 años, un grupo de cineastas, entre los cuales ella se encontraba, firmó el acta de inicio de la Fundación del Nuevo Cine Latinoamericano.

En el documental, trazado desde la indiscutible subjetividad 
de su autora y la amistad que unió su vida a la de César Calvo, se suceden un número de entrevistados entre los que destaca la madre del poeta, la señora Graciela, quien muriera años después de terminada la película. Así mismo, aparecen escritores y compañeros de César como Antonio Cisneros, Reynaldo Naranjo, Arturo Corcuera e Hildebrando Pérez. 
El poeta César Calvo y Haydee Santamaría

Resaltan, además, las secuencias dedicadas a la presencia de César en la Casa de las Américas, de ahí que se muestren algunas fotografías de actividades organizadas por la institución y en las cuales se observa a Calvo junto a Haydee Santamaría.


Realizadora Nora de Izcue y asistentes

A la proyección del material, el cual coincide con la edición 35
del Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano,
asistió el embajador de Perú en Cuba, 
el Excelentísimo Señor Víctor Ricardo Mayorga.

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La proyección de nuestra película en la Casa de Las Américas estuvo muy hermosa 
y los aplausos fueron interminables.

Nora de Izcue.


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Edita Dr Guillermo Calvo Soriano de Lima - Perú


jueves, 12 de diciembre de 2013

Casa de Las Américas - Cuba : Nora de Izcue : Tras el Responso de un Poeta

Nora de Izcue con el Poster del Documental

Entrevista -Nora de Izcue, la realizadora del documental Responso para un abrazo 
Tras la huella de un Poeta, próximo a estrenarse en la Casa de las Américas, comenta 
a La Ventana algunas impresiones sobre la vida y la obra del poeta peruano César Calvo. 
Por Lianet Hernández.

Se escribe un poema para sentirse el centro del mundo.
 Se escribe un poema para hacer más fraternos a los hombres, 
o sea para intentarlo, 
o sea para que la poesía sirva para alguna cosa. 
César Calvo

Cuando César Calvo obsequió a Nora de Izcue el poema, entonces inédito, 
"Responso para un Abrazo", la directora de cine peruana pensó construir un audiovisual 
en torno a él. Luego, se percató que la historia de los versos, inspirados en una prostituta conocida por Calvo, no era capaz de sobrepasar en importancia a la propia vida del poeta, quien constituía ya una leyenda en las letras de su país. 

Integrante de una generación tan amplia como diversa, Cesar Calvo vivió en un momento de reivindicación para la poesía latinoamericana. Una época en que la Revolución Cubana impactaba al continente y al mundo, al tiempo que servía de punto confluyente para artistas e intelectuales de todos los países. Por otro lado, la contracultura hippie imponía sus puntos de vista más radicales, afloraban los movimientos feministas, bandas como 
The Beatles y The Rolling Stones daban un giro al panorama musical del mundo 
y se recrudecía la Guerra Fría. 
César Calvo en La Habana - Cuba

En el Perú, Calvo convergía con Javier Heraud, Rodolfo Hinostroza, Marco Martos, 
Winston Orrillo, Juan Ojeda, Luis Hernández, Livio Gómez y otros escritores en lo que dio en llamarse Generación del 60. Una hornada literaria, coincidente con el boom latinoamericano, capaz de solidarizarse con la vida intelectual de la región y activar 
el movimiento ideológico en su país. Dentro de esta égida, obtuvo tres veces la mención del Premio Literario Casa de las Américas, institución que en 1966 publicó 
"El Cetro de los Jóvenes", uno de sus títulos más conocidos. 

Cuando se decidió por la escritura, comentó en una ocasión César Calvo, lo hizo solo 
para demostrar que la poesía no era exclusiva de los poetas. Después de eso, se convirtió en el mito que es hoy. Hizo canciones, narraciones memorables, incluso, periodismo. Pero también fue amigo, amante, hijo, esposo, padre. Un ser humano del cual consiguió Nora de Izcue construir un documental, una aventura dedicada a hacer más terrenal, si es acaso posible, la obra de quien es ya un “Poeta Pararrayos de Dios”, como lo llegó a denominar su amigo y compañero Rodolfo Hinostroza. 

Una vez concluido "Responso para un abrazo. Tras la huella de un Poeta" y a punto de ser estrenado en la Casa de las Américas, Nora confirmó su admiración por César Calvo y aseguró que “al trabajar la película fui descubriendo el vínculo que tiene en cada momento de su vida con los dolores guardados, con sus sentimientos más íntimos. Es en su poesía donde se devela el verdadero César Calvo”. De este modo, la cineasta subrayó el vínculo entrañable del poeta con la Casa de las Américas, la cual ha sido siempre 
“una Luz para el arte y la cultura de América Latina. César Calvo participó de sus premios y actividades, formó parte de ella, por tanto, presentar en la Casa su película es traerlo 
de nuevo a un lugar donde fue feliz y querido rodeado de poesía”. 

Reynaldo Naranjo, otro amigo y colega del poeta peruano dijo: “El tiempo en César se extendía según la intensidad de la vida (…). Sus recientes primeros sesenta años fueron más de lo que nos imaginamos, porque así como él se ayudó a vivir para siempre también se ayudó a morir viviendo para siempre”. 

De este modo, Nora de Izcue se propuso dar vida a un documental que muestra primero 
al hombre, luego al poeta, si es que ambas facetas pueden separarse en la vida de Calvo. “La personalidad de César fue tan arrolladora que lo convirtió casi en una leyenda, 
la película busca rescatar al ser humano detrás de esa leyenda. Acudir a personas cercanas a él, como su madre y sus amigos íntimos, cuyos testimonios son muy comprometidos, permitieron mostrarlo en esa verdadera esencia sin caer en estereotipos ni lugares comunes. A esto se unió la larga amistad que tuve con él, la cual hizo más acuciosa 
la búsqueda. César es admirado por su talento creativo, pero la intensidad de su vida, 
sus aventuras geniales y su capacidad seductora reafirman su presencia en el arte. 
El trabajo en esta película se ha centrado en lucir sus diversas facetas para entregar 
un todo indesligable”. 

Al preguntarle sobre el modo de construir esa otra realidad, Nora se dirigió inevitablemente, al protagonismo de sus amigos más cercanos y declaró que incluso, 
ellos descubrieron en la película aspectos desconocidos del poeta. “Quizás el mayor logro sea que, en todas sus contradicciones, César se hace entrañable”. 

Para concluir Nora subrayó que en la película se suman, además de poetas, otros artistas como Chabuca Granda, Susana Baca y Manongo Mujica los cuales fueron “amigos que compartían con él talento y sueños”. Igualmente la realizadora no pudo soslayar 
la importancia de presentar su material en medio del contexto cultural del Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano, y señaló que este es “una plataforma privilegiada para estar al día con el cine de nuestro continente, para informarnos y debatir sobre su camino y desarrollo. Participar en él con una película es estar presente 
de modo activo en el mundo creativo y solidario que nos es común a los cineastas”.
Se estrena hoy 12 de Diciembre del 2013.


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Edita Dr Guillermo Calvo Soriano de Lima - Perú


domingo, 31 de marzo de 2013

César Calvo - Nosotros no hemos muerto jamás entre los pinos - Poema en el Cusco




Nosotros no hemos muerto jamás entre los pinos

En el Cusco la piedra donde antaño nacían los violentos arcoiris
El tiempo de los héroes son diez huellas pequeñas en el borde de un pozo
Cayó aqui Sinchi Roca, Hijo del Sol matado por sus manos,
Fueran ojos mis ojos, si miraran, pero nada es memoria,
Piedra sola partida por un rayo, sino este musgo negro, estas víboras mansas.
Los Compañeros en cambio, con los ojos abiertos al peligro, soñaban más que nunca.
Y ahora entre estas tumbas que son nuestras, 
las que ellos predijeron, no serán encontradas jamás, 
Ninguna piedra es señal de su paso, ni un arcoiris de humo se levanta,
La soga del ahorcado no logró sostenernos.
Nuestro heroísmo terminó con un palmo de narices en tierra al pie del árbol,
Que buscamos entonces bajo la luna del siguiente día en las escalinatas de Ollantaytambo.
Tocando piedras muertas hace siglos, oyendo el viento negro de los lagos helados,
No hay silencio posible, no hay olvido y nada encontraremos sino muros, 
más allá de estos muros
Acaso alguna roca de cristal, semejante a nuestro amor que suene inutilmente,
Los Compañeros ya jadeantes , nunca.
Nosotros compartimos otro vaso y el silencio es el mismo.
No hay olvido, el rumor de los lagos nos lleva.
Según se sabe Pedro agonizó tres noches, 
aún veía cuando los Compañeros ya no tenían ojos a causa de los buitres.
Él pudo recordar, oir su infancia, una casa cubierta por las olas,
 mientras un pico negro le buscaba el corazón.
Cuando dejaremos de huir y de esperar.
De todo lo que amamos solo queda la Piedra de Sinchi Roca 
y la desconocida Puerta de los Hermanos que entraron a la tierra.
Nosotros no hemos muerto jamás entre los pinos, 
nos hallamos tendidos bajo el follaje inmóvil
Y respiramos todavía esta inútil frescura, no hay olvido, 
mientras nos decidimos a volver a su encuentro.

César Calvo

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El laureado poeta recita su poesía con su peculiar talento. 
Nuestro especial agradecimiento a su amiga cineasta Sra Nora de Izcue,
quien hizo recuperar la poesía de un antiguo carrete
 en La Casa de Las Américas de la Habana, Cuba.

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Edita Dr Guillermo Calvo Soriano de Lima - Perú.

domingo, 2 de diciembre de 2012

César Calvo: Un Pedestal para Nadie, para Ángel - Hildebrando Pérez Grande

César Calvo y Raúl Castro - Lima 1959 




Era la hora del antifaz y el peligro…

                                               
César Calvo
En mayo de 1967, la Casa de las Américas publicó,en su Colección Premio,con una impresionante carátula diseñada por Umberto Peña, El Cetro de los Jóvenes, que había recibido Mención Honorífica meses antes en su prestigioso concurso. En este volumen dedicado a Javier Heraud, Luis de la Puente Uceda y Edgardo Tello,  protagonistas de las luchas sociales en el Perú, en los inicios de la década del 60’, se encuentran los poemas “Viejo tiempo nacido bajo el cielo” (pags.15-16), “A la orilla del Drawa, alguna vez” (pags. 23-24) y “Palabras para un ciego” (Pag. 27). Estos textos los volvimos a leer en la edición de Pedestal para Nadie (Lima, INC, 1975), volumen que reúne toda su producción lírica, y en la reciente edición de este libro con el mismo título (Lima, Mesa Redonda Editores, 2010), que trae, además,  un dossier gráfico y el manuscrito de un poema inédito. Con Pedestal para nadie, César Calvo (Lima, 1940 - 2000), obtuvo el Premio Nacional de Poesía en 1970. En estas dos ediciones, los poemas mencionados más otros cinco adquieren independencia y se incluyen como un cuaderno singular: El último poema de Volcek Kalsaretz  (1965).
Desde sus primeros poemas César Calvo deslumbró por su lenguaje enjoyado, por la riqueza cromática de sus imágenes, por el velo de melancolía y apagada tristeza que expresan sus versos por el bien perdido, esto es: la infancia, el amor redentor, la armonía social así como por la tensión lírica que a ratos encrespa su escritura ante la soledad, el desamparo, la injusticia, el desamor, la muerte. Quien visite la poesía del autor de Ausencias y retardos, por otro lado, sabrá saborear un lirismo próximo al lenguaje onírico, a las ardientes playas del surrealismo subyugante. Y no debemos dejar de  anotar su gran manejo del ritmo, y la musicalidad sensual con que el poeta seduce a sus lectores. Poesía, pues, de una imaginación calcinante, de una orgía verbal sin fronteras, de urgencias y demandas por un orden social más justo.
Cierta tarde, cerrando la década convulsionada de los 80’ en todo el Perú, horas antes de que César Calvo ofreciera una lectura de sus poemas en el Taller de Poesía de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, compartió con Alejandro Tamashiro y con quien suscribe esta nota, un secreto celosamente guardado por muchos años. El poeta nos hizo leer los tres poemas mencionados en el párrafo inicial y nos preguntó con cierto brillo travieso en sus ojos: “notan ustedes algo fuera de lo común?” Después de leer y disfrutar las bondades líricas de su escritura, los dos dijimos que eran  notables, conmovedores, incluso yo arriesgué lo siguiente: “A la orilla del Drawa …” es envidiable por su textura y riqueza verbal”.
Después de insistir si veíamos algo más “interesante” en dichos poemas, ya cansado por nuestros silencios, el poeta pidió un resaltador y con un entusiasmado que no pasó desapercibido marcó la primera letra de cada verso, entonces se podía leer claramente, empezando  de arriba hacia abajo, consignas políticas de los años 60’. Sin contener su risa victoriosa exclamó:”Qué pasó, Tamita, no te diste cuenta, mira hasta dónde fuimos de clandestinos. Francisco estaría orgulloso de nosotros (se refería a Juan Pablo Chang Navarro, el “Chino” que acompañara al Che en Bolivia, pues con ese nombre lo conocíamos en el Perú). Y tú, refiriéndose a mí, poniéndose serio, dijo:” ¿Y a esto cómo se le llama en la universidad?”. Antes de que le respondiese ya me estaba abrazando para levantarme varias veces en el aire, como era su costumbre cada vez que andaba dichoso. En fin.
En la versión grabada de la conferencia que ofreciera César Calvo, en el ciclo “El escritor ante el público”  el 9 de julio de 1974, en el Instituto Italiano de Cultura de Lima, que años después  se publicara, el poeta confiesa que vivió: “cambiándome de nombres en hoteles de engañosa memoria, hasta que un día desperté sin distinguir en realidad mi rostro, perdido entre máscaras como un naipe en un mazo de barajas ajenas y gastadas”. Hasta donde sabemos, es a instancias de Chang que Calvo, a fines del 63, acepta incorporarse al ELN peruano. Y como tal tuvo que asumir varias identidades, manejar documentos de identificación con otros nombres. Otras máscaras, otro antifaz, como él mismo lo señalara en diversas oportunidades. El que más recuerdo es el de Ángel.
En la poesía latinoamericana es un tema recurrente la búsqueda de la identidad, la otredad, la alteralidad,  la ‘persona’ que en el texto habla y el uso de la ‘máscara’ y los seudónimos, y los heterónimos es frecuente en nuestras voces más altas. Podríamos citar varios ejemplos, algunos de ellos increíbles, desde José Martí hasta Roque Dalton, pasando por César Moro y Juan Gelman. Ya lo decía Nietzche de manera rotunda: “todo espíritu profundo necesita una máscara” (acaso como Ino Moxo, el héroe de la espléndida novela de Calvo), para crear laberintos borgianos que nos llevan por rúas en donde el misterio, los espejos, las sombras atraen nuestra atención. Estas búsquedas para sortear las fronteras de la realidad y jugar con la ficción, descansan en un gran dominio del lenguaje poético. Al virtuosismo verbal que hacen gala estos  poetas le agregan, unas veces el humor, la ironía y un gran sentido lúdico. Calvo es uno de esos Maestros de la Lengua y de la Retórica en nuestro idioma, y como tal escribe en diversos planos: su discurso resplandece a flor de piel las más de las veces, y otras, más disimuladas, más secretas, esperan ver la Luz un día.
Es el caso de estos tres poemas en los cuales César Calvo, prestándole su voz a Volcek Kalsaretz, sobreviviente del campo de concentración de Auschwitz, nos deslumbra y conmueve con la Magia de su Poesía: las formas discursivas modernas que el poeta maneja diestramente  no duda en utilizar los acrósticos tradicionales para enviar otro mensaje, esta vez  solidario, subyacente, digamos clandestino, enmascarado, a sus compañeros que no lejos de él combaten en otras trincheras. A contracorriente de los gestos de bohemia y de cierta frivolidad y desgano por la condición humana que hacía gala, Calvo, el otro, el mismo, por lo que recordamos, siempre asumió con mucha responsabilidad las tareas que le asignaba su organización política.
Pedestal para Nadie, para Ángel, para César.  En el poema  “Prosa de la calavera”, José Emilio Pacheco, escribe: “Como Ulises me llamo Nadie…Serena máscara, secreto rostro que te niegas a ver – aunque lo sabes íntimo y tuyo y siempre va contigo-, yo soy tu cara auténtica, la que más se aproxima a tus semejantes”.  En este bello acierto del reciente premio Cervantes, reparamos en la obra fundacional del canon de occidente: los textos homéricos, y entre los héroes de Homero el más seductor: Ulises. Y con Ulises aparece Nadie, la máscara, el antifaz, la otra identidad, el rostro secreto. Desde entonces y acaso mucho antes, a la fecha, cuando menos se le espera reaparece en la literatura el invicto Nadie. Y entonces vuelven a surgir las máscaras, el antifaz, todos ellos fecundo en ardides (como Ángel, como César). Y la voz de la máscara no es una burda falsificación, es la otra voz, la distinta, la entrañable, la voz oscura y luminosa de la pluralidad de mundos que nos habitan.
Aquí están los poemas que alguna vez escribiera César, Nadie, Ángel:

CÉSAR CALVO
Palabras para un ciego
Pasa por este mundo como si caminaras en el
Alambre de un circo lloroso, con el sol en la mano
Ten cuidado, no se vaya a caer tu corazón,
Recuerda que estás solo al borde de un abismo
Insomne, y que al fondo de todo, nadie te
Aguarda sino tú mismo, un pozo
Oscuro, un ojo que agotó ya sus mares en mirarte.
Mírate
Usurpa el sitio de tu sombra,
Entrégate,
Retente en tu memoria,
Ten cuidado,
Estás solo.
Vuelve la frente: alguien te llama, sentado
En el principio de las cosas, te dice «anreteadiv»,
No le creas, es uno que perdiste para siempre
Cuando tus pies sostenían la tierra, avanza
Entonces, llévate de la mano a las estrellas,
Recíbete como un abrazo que olvidó su cuerpo
En el vacío, cierra los ojos y
Mira: el sol pende como un fruto negro, córtalo,
Ordena tu morir, ponte la boca,
Sube a tu corazón, bebe los ríos claros de tu sangre!

Viejo tiempo nacido bajo el cielo
Viejo tiempo nacido en nuestras tumbas bajo del cielo
Inerme, cuando la primavera tras de las alambradas era un sol
Verde comido por las ratas, y ni luz ni consuelo
A nuestro corazón encadenado, tú, viejo tiempo testigo,
No nos abandonaste, no nos abandonaste.
Largos fueron los días que atestados llevaban
A la muerte, como trenes, o largos como filas de piojos,
Sangre del árbol negro, la negra noche de Auschwitz
Girando como trompo en la mano de Amán;
Una llave caía, una estrella podrida, en la memoria;
Eran entonces voces, pozos insomnes éramos
Reunidos,
Resecos, tapiados como el ojo de la felicidad,
Inocentes y muertos y olvidados:
León Braiman, obrero, fusilado,
Luisa Piekaretz, niña, incinerada,
Alberto Goodman, médico, asfixiado,
Sergio Dannon, estudiante, estrangulado.
Volcek Kalsaretz, nadie, todavía.
Inolvidables muertos olvidados: más me hubiera valido
Caer entre vosotros bajo aquel sol inerme comido por las ratas.
Todavía los gritos me golpean la frente, como hojas
Otoñales veo caer vuestros rostros acuñados por el miedo,
Roto ya para siempre como un dique el recuerdo,
Inundado mi corazón de ciega luz, rebalsado como un espejo
Oscuro, me afeito en las mañanas, mi rostro no es mi rostro, ya no
Soy más, debajo de mi frente yazgo muerto mil veces, me levanto,
Ando al borde del ancho Amazonas por la tarde, penosamente, como
Si arrastrara mi cadáver, tu cadáver, oh tiempo innumerable, eternamente

A la orilla del Drawa, alguna vez
Era entonces la vida como una
Jarcia al viento, en los altos establos o en la noche
El día de tus aguas
Rodeaba mi corazón, y sobre ágiles campos de cebada, tú,
Cómplice de mi infancia, Drawa de labios húmedos,
Inventabas los juegos y los cantos.
Todo nacía de tu mano azul, todo volaba,
Oh río de ojos claros, como un claro milagro.
Detenerte no pude en esos años, cuando
El amable invierno te extendía como una blanca súplica,
Limosnero de mis pies y las estrellas,
Infatigable y luminoso y cálido, duende
Bueno girando en mi alegría bajo los altos pinos
Eenjoyados como esqueletos de astros; o en el granero, tú y yo
Recostados, prohibidos en el heno, hasta que las agujas de los gallos
Asediaban mis ojos y el sol se incorporaba
Como un convaleciente entre los brazos, brazos de
Invierno amable, pecho cálido, prestidigitador
Omnipotente: entre tus verdes brazos que
No pudieron tampoco retener esos años, retenerme.
Negra y sedienta hoguera de la memoria en torno
A la cual danzan niños de ojos quemados,
Crece hoy en tu lugar sobre las ruinas del
Invierno. ¡Cómplice de mis cantos, Drawa de labios húmedos,
Oh río de ojos claros como un claro milagro,
Ninguna huella dejan mis pies al recordarte:
Al igual que tus aguas, el blanco tiempo del amor,
La infancia, se evaporó en los ojos de aquel negro verano!


Casa de Las Américas - La Habana - Cuba
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Nota del Editor:
Mi hermano César un día con el rostro iluminado me hizo saber 
que Volcek Kalsaretz era otro antifaz: 


volCEk kalSARetz  

volcek KALsaretz  



VOlcek kalsaretz


Edita Dr Guillermo Calvo Soriano - Lima - Perú.